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Sesión 4: Redes Sociales e Influencers: ¿te crees todo lo que ves?

Vídeos de TikTok, influencers, conversaciones con tus amigos sobre “qué podemos hacer para hacernos ricos”... Cada día recibimos información y, desgraciadamente, buena parte de los contenidos que vemos NO son verdad, pero no siempre lo sabemos. ¡A continuación aprenderás a convertirte en un auténtico detective contra la desinformación! ¿Empezamos?

Tabla de contenidos:

  1. ¿Toda la información es igual?
    1.1) La información
    1.2) La infoxicación
    1.3) La desinformación
  2. Estrategias para que no te la cuelen
    2.1) Verificamos la desinformación
  3. Diferenciamos entre hechos y opiniones
  4. ¡Ponte a prueba!
 

1) ¿Toda la información es igual?

Cada día recibimos información: cuando miramos un TikTok de nuestro influencer favorito, cuando vamos a clase, cuando miramos las noticias, cuando prestamos atención a una conversación de unos desconocidos en el autobús, etc. Pero... ¿toda la información es igual? ¿Toda la información nos afecta igual? ¿Toda la información tiene la misma calidad? ¡Vamos a descubrirlo!

1.1) La información

Hay un dicho popular que dice que «La información es poder». Lee la siguiente definición de información y reflexiona sobre el significado del dicho. ¿Qué quiere decir?

La información son todos los datos, hechos o ideas que nos llegan, y que compartimos y reproducimos con el objetivo de relacionarnos, entender el mundo y tomar decisiones. 
¡Exacto! La información es poder porque lo condiciona todo, desde las zapatillas que decidimos comprar, hasta el partido político al que votaremos. Por lo tanto, la información condiciona nuestras decisiones diarias. Es decir, es una pieza fundamental a la hora de tomar todo tipo de decisiones de nuestro día a día, tanto las más importantes como las que no lo son tanto. Además, las decisiones que tomamos tienen consecuencias:
Consecuencias sobre nosotros mismos 
Consecuencias sobre el conjunto de la sociedad 
Por ejemplo, no tendremos la misma salud si estamos bien informados y cada día para merendar decidimos comer una pieza de fruta, en lugar de unas Oreos.
Por ejemplo, no existiría el racismo si estuviéramos bien informados y las personas no dijéramos, tuviéramos, compartiéramos, reprodujéramos, etc. discursos y actitudes racistas.

1.2) La infoxicación

¿Sabías que antes de Netflix no podías ver la película que querías, cuando querías? Antiguamente, las personas solo se podían informar o entretener a través de los medios de comunicación tradicionales (televisión, radio, periódicos y revistas). Estos medios decidían qué temas eran noticia y cuáles no, es decir, qué querían explicar y qué querían callar. Además, la información tardaba más tiempo en conocerse y era más complicado informarse de temas que NO eran de actualidad. Se hacía consultado libros y documentos en bibliotecas o archivos, o preguntado a instituciones educativas especializadas, tales como museos, universidades o academias.
Con la llegada de internet, todo esto cambia. La información se multiplica porque todo el mundo puede decir la suya, NO solo los periodistas. Actualmente, todo el mundo puede colgar un TikTok o comentar un vídeo de Twitch. Además, la información se diversifica porque no solo existen los medios de comunicación tradicionales (televisión, radio, periódicos y revistas), sino que nacen nuevos portavoces de información: Google, Facebook, Instagram, Youtube, TikTok, Twitch, etc. Esto hace que haya mucha más información, que mucha de esta sea pública (todo el mundo puede verla) y que tengamos la información casi al momento (casi en tiempo real) y de manera acelerada.

La infoxicación o sobreinformación es el exceso de información, muchas veces imprecisa, sin contrastar, irrelevante o incluso manipuladora. Como hay tantas publicaciones, y muchas son de baja calidad, se nos hace difícil entenderla y ponerla en su contexto: estamos infoxicados. 

1.3) La desinformación

Las publicaciones digitales, es decir, las que encontramos en Internet (en Google, Wikipedia, Redes Sociales, etc.), son infinitas y accesibles a todo el mundo. Por lo tanto, son ilimitadas (nunca se acaban), y todo el mundo puede interactuar (podemos colgar contenido y relacionarnos con el existente a través de likes, comentarios, reposts, etc.) porque todo el mundo tiene acceso. Estas condiciones permiten que haya más libertad, ya que todo el mundo tiene voz y puede decir la suya y, además, todos podemos consultar esta diversidad de información en cualquier lugar y en cualquier momento. Hasta aquí, todo parece positivo y correcto, ¿verdad? Pero... ¿qué pasa cuando alguien libremente publica información falsa?

La desinformación es todo ese contenido falso, erróneo o engañoso que podemos percibir como real. La desinformación como tal NO siempre tiene una mala intención, pero su consecuencia siempre termina siendo negativa: quien la ve y se la cree, está desinformado. 

¡Ponte a prueba!

Durante la última semana, ¿crees que te han colado algún contenido desinformativo (noticia falsa, vídeo con contenido totalmente inventado, etc.)? Después de responder, reflexiona:
  • ¿Sabes detectar cuándo estás viendo un contenido con información falsa?
  • ¿Qué haces para detectarlo? ¿Utilizas alguna herramienta de detección en concreto?
  • ¿Qué crees que es más fácil, decir una mentira por Redes Sociales, o desmontarla?

 

Por lo tanto, la desinformación tiene muchas formas y se encuentra en muchos lugares diferentes. Pongamos ejemplos. La desinformación son los:
TIPO DE CONTENIDO
CARACTERÍSTICAS
EJEMPLO
VERIFICACIÓN
Contenidos inventados 
Publicaciones que directamente son mentira.

Interfaz de usuario gráfica, Texto, Sitio web

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.
https://www.newtral.es/navidad-vigo-30-euros/20251120/  
Contenidos que podemos compartir porque creemos que son ciertos, pero realmente son falsos
Normalmente creemos que son ciertos porque su contenido concido con nuestra manera de pensar, nuestros valores, ideas, alguna cosa que deseamos/que nos apetece mucho, etc.; de manera que NO dudamos de ellos y los compartimos. 
https://www.instagram.com/reel/DMUq1zqI5tq/
https://www.newtral.es/sal-aceite-fruta/20250724/
Contenidos que tienen información maquillada con mala intención 
Son datos o fotos ciertas, por ejemplo, pero manipuladas para distorsionar la realidad.
https://x.com/Igarrigavaz/status/1810997250732012006
https://www.verificat.cat/els-menors-espanyols-son-la-major-part-dels-internats-en-el-sistema-penitenciari-de-catalunya-i-no-els-marroquins-a-diferencia-del-que-diu-garriga/
Contenido humorístico que compartimos como real 
Normalmente lo vemos fuera de contexto, tiene un titular  «picante» que atrae nuestra atención rápidamente (el Clickbait) y pretende conectar con nuestras emociones.

 
https://www.newtral.es/sephora-calendario-adviento/20251118/
Noticias falsas
Les famosas FakeNews. Son una de las formas más famosas de desinformación. Se presentan como piezas informativas verídicas de medios de comunicación, pero realmente contienen información falsa o engañosa. 
https://maldita.es/malditobulo/20251028/ropa-alfafar-vertedero-dana-valencia/
https://www.rtve.es/play/videos/mananeros-360/bulos-dana-ano-despues/16791973/

2. Estrategias para que no te la cuelen

Una vez llegado aquí, seguramente te has dado cuenta de que NO es tan fácil saber cuándo nos están colando una noticia falsa. ¡Pero tranquilos, que esto tiene solución! A continuación te explico una serie de criterios que podemos tener en cuenta cuando consumimos información, o cuando tengamos dudas de la veracidad del contenido de alguna publicación que veamos por las redes sociales. 

2.1) Verificamos la desinformación

Verificar la información significa comprobar la calidad del contenido, es decir, asegurarnos de que aquello que estamos viendo o escuchando sea cierto. ¿Y cómo podemos comprobar que la información que consumimos es verdadera? Todo depende del contenido a verificar: como hemos visto anteriormente, desinformación hay mucha y de diferentes tipos, de modo que NO existe una única solución universal para confrontarla. Aun así, podemos recurrir a unas actividades/preguntas generales que nos ayudarán a averiguarlo, y nos capacitarán para ser unos auténticos detectives de la información:
  1. Haz una búsqueda paralela: consiste en buscar la misma información que quieres comprobar en otros canales informativos.
    Por ejemplo, si quieres comprobar un vídeo que te ha salido en TikTok que asegura que Lamine Yamal se marchará del FCB, tienes que buscar en Google «¿Lamine Yamal se marcha del FCB?». Con los resultados, descubrirás si es verdad o no. Si es verdad, todos los periódicos lo habrán anunciado (Diari Ara, El País, Sport, El Punt Avui, El Mundo, etc.) y verás muchos artículos sobre la noticia. En cambio, si el TikTok es mentira, NO encontrarás ningún artículo de ningún medio de comunicación e incluso encontrarás alguna noticia que afirma que el TikTok que has mirado es una noticia falsa.
    2.Pregúntate: ¿quién es la persona que ha colgado la publicación? Detrás de una foto, de un TikTok, de un vídeo de Twitch, etc., siempre hay una persona. Aun así, NO conocemos a todos los usuarios que cuelgan contenido en las redes. Por otro lado, hay cuentas que publican contenido sin que aparezca ninguna persona y, además, NO dan ningún dato personal de quién está detrás de la cuenta. También existen las cuentas falsas, que aparentan ser cuentas de personas reales, pero que realmente son montajes hechos a través de la identidad de otras personas o de la Inteligencia Artificial por parte del propietario de la cuenta falsa, que NO es la persona que aparece en las publicaciones de dichas cuentas falsas.
    Por lo tanto, ante una publicación de la cual NO conozcamos al autor, debemos preguntarnos: ¿quién es esta persona? ¿Me puedo fiar? ¿Tiene algún tipo de autoridad sobre la información que está comunicando?
    Por ejemplo, si quieres comprobar el contenido de un vídeo sobre salud mental de una chica que no conoces, puedes entrar en su perfil y curiosear su biografía. Si dice que es psicóloga/psiquiatra, pone su número de colegiada y encuentras una fotografía del día que se graduó de la carrera, por ejemplo, es muy probable que esa información sea verdad, ya que el vídeo lo ha hecho una profesional de la salud mental. En cambio, si es una persona que no acredita ningún tipo de formación, conocimiento o experiencia sobre el tema, muy probablemente ese vídeo contenga desinformación.
    Siempre confiaremos más en alguien que demuestra que es experto en algún tema. Esto nos demuestra que es alguien que sabe de lo que habla, que habla con propiedad, que ha recibido información de calidad, etc. Lo mismo ocurre con las instituciones: siempre confiaremos en la información que se comunique a través de instituciones o de canales oficiales, tales como la AEMET (para cuestiones del tiempo); los Mossos d’Esquadra (para cuestiones de seguridad); la DGT(para cuestiones de tráfico o circulación); el IEC (para cuestiones relacionadas con la lengua catalana); etc. En cambio, tenderemos a NO confiar en aquellas personas que NO puedan demostrar ningún tipo de conocimiento oficial o socialmente reconocido; o en aquellas cuentas de las que NO sabemos quién está detrás porque NO facilitan ninguna clase de información personal.

 

  1. Pregúntate: ¿qué intención hay detrás? Todas las personas opinamos, juzgamos, pensamos, argumentamos y criticamos y, como hemos dicho anteriormente, detrás de cualquier publicación hay una persona. Por lo tanto, todos los contenidos que consumimos en las Redes Sociales también esconden ideas, valores, juicios, opiniones, etc., por mucho que a simple vista no nos demos cuenta. Es por ello que, antes de creernos cualquier cosa, es necesario que nos preguntemos: ¿qué intención hay detrás?
    Por ejemplo, ves un instastory de una influencer que dice que para tener buena salud es fundamental tomar vitaminas y suplementos. Días más tarde, cuelga otro vídeo haciendo publicidad de una marca de suplementos y anunciando un código de descuento. En este caso, te podrías preguntar: ¿qué intención hay detrás? «Ganar dinero», responderías. Además, si investigamos a la influencer en cuestión y vemos que NO es nutricionista ni tiene formación en nutrición, muy probablemente hayamos sido víctimas de desinformación

    En este sentido, debemos tener mucho cuidado con la visión que tenemos de los influencers. Al fin y al cabo, son personas normales y corrientes que simplemente se han hecho famosas en las redes por el motivo que sea (por hacer vídeos de humos, por jugar al LOL o por cocinar recetas para su novio). Tienen un papel diario en nuestras vidas porque nos distraen, nos hacen gracia y nos enseñan cosas nuevas, pero nunca debemos perder de vista que son personas y que, por lo tanto, también tienen sus ideas, sus valores, sus juicios y sus opiniones. Las tienes, por mucho que NO las muestren abiertamente para NO caer en polémicas o perder seguidores; y las reflejan en su contenido. Por lo tanto, cuando vemos un TikTok de Lola Lolita, por ejemplo, debemos tenerlo en cuenta y ser conscientes de ello, ya que su contenido nos puede influir en el maquillaje que compramos o en la ropa que vestimos, pero también en nuestra manera de pensar y en los valores que tenemos. 
  2. Pregúntate: ¿cómo quiere que reaccione? La mayoría del contenido que consumimos pretende movernos sentimentalmente, es decir, quiere despertarnos algún tipo de emoción. Piensa en las portadas de los vídeos de YouTube: muchas veces tienen títulos que nos llaman mucho la atención, o hay imágenes que nos pueden hacer malpensar, alterarnos, sorprendernos... Los creadores de contenido quieren generarnos estas sensaciones porque saben que tendremos ganas de ver el vídeo. Es decir, son capaces de captar y retener nuestra atención
    Muchas veces, sin embargo, miras el vídeo y te decepcionas un poco: te das cuenta de que o no era para tanto (lo que se anunciaba era una exageración), o bien directamente era mentira. Otras veces, en cambio, son publicaciones que contienen mensajes de odio hacia otras personas, y que a menudo utilizan datos falsos o descontextualizados. Así pues, si nos encontramos ante un contenido que nos quiere hacer reaccionar de manera exagerada, es decir, pretende removernos sensaciones muy fuertes, seguramente se tratará de desinformación.
    Por ejemplo, si quieres comprobar un vídeo que critica de manera muy violenta la violencia de género, argumentando que no existe, te puedes preguntar: ¿cómo me quiere hacer reaccionar este post? Enfadándome, despertando mi mal genio, etc., responderás. Es decir, emociones muy fuertes y negativas. En este caso, también podríamos hacernos las preguntas anteriores, y concluiríamos que sería un vídeo que promueve el odio y la confrontación entre personas.
    Estas actividades/preguntas generales se pueden utilizar a la vez: cuantas más comprobaciones hagas, más seguro estarás de tu conclusión. Es decir, sabrás con más certeza si el contenido que estás consumiendo te está informando o desinformando. Pero... ¿es necesario que haga esto con todas las publicaciones que miro? ¡No! Solo tienes que comprobar aquellos contenidos que te hacen sospechar o que tienen características que los convierten en sospechosos, como por ejemplo los posts que quieren que reaccionemos de manera exagerada y que apelan a nuestras emociones

¡Ponte a prueba!

Mira el siguiente vídeo: https://www.instagram.com/reel/DMUq1zqI5tq/ y responde a las siguientes preguntas:
  • ¿De qué va el vídeo? ¿Te lo crees?
  • Haz una búsqueda paralela. Busca en Google: «¿la fruta no hidrata?» y, una vez tengas los resultados, investiga sobre el tema.
  • ¿Hay alguna institución de salud que afirme que la fruta no hidrata?
  • ¿Qué papel ha jugado la Inteligencia Artificial en este conflicto?
  • Investigamos al usuario que ha colgado el vídeo: ¿quién es? ¿Es nutricionista?
  • ¿Qué intención crees que hay detrás del vídeo?
  • Por lo tanto, ¿el vídeo contiene información o desinformación?
 
Ahora lee la siguiente noticia: https://www.newtral.es/sal-aceite-fruta/20250724/ y responde a las siguientes preguntas:
  • ¿Qué nos dice el artículo? ¿Te lo crees?
  • ¿Qué es Newtral? ¿Podemos considerar Newtral una página fiable?
  • ¿El artículo de Newtral coincide con la información que has buscado anteriormente?
  • ¿Qué crees que es más complicado, decir una mentira o desmentirla? Es decir, ¿qué crees que cuesta más: hacer un vídeo con contenido desinformativo o hacer un vídeo con información cierta para desmentir el vídeo desinformativo?

 

  1. Diferenciemos entre hechos y opiniones

Como bien hemos dicho anteriormente, hay mucha información y, desgraciadamente, buena parte de los contenidos que vemos por las redes contienen desinformación. Además, hay muchos tipos de desinformación, de ahí que tengamos diferentes herramientas para verificarla. Aun así, NO hace falta que comprobemos toda la información que consumimos, solo aquella de la que dudamos. Pero... ¿toda la información se puede verificar? Veámoslo.
Podemos clasificar el contenido entre «hechos» y «opiniones»:

Un hecho es una experiencia real, o algo que todo el mundo conoce como verdadero. Por lo tanto, un hecho es una afirmación que podemos verificar o demostrar como falsa a través de una validación hecha con pruebas o datos. Ejemplo: Cuando el agua llega a los 100º, hierve. 

Una opinión es la visión de alguien sobre una experiencia, situación o persona que está influenciada por su vida, sus valores y aquello en lo que cree. Ejemplo: El agua fría es más buena que el agua natural. 
Las noticias tratan sobre hechos con el fin de ser exactas e informativas. En cambio, los vídeos humorísticos, por ejemplo, tratan opiniones para conectar con su público, que normalmente mira ese tipo de contenido porque se siente afín a él. Los hechos son verificables (podemos comprobar si son ciertos o falsos). En cambio, las opiniones NO son verificables porque, por ejemplo, NO podemos saber si el agua fría es mejor que la natural ya que es algo subjetivo: depende del gusto de cada uno. A veces, sin embargo, NO es fácil saber diferenciar entre hechos y opiniones. En estos casos, es necesario que nos preguntemos si podemos verificar la información siguiendo las instrucciones del apartado anterior. Si se puede verificar, hablaremos de un hecho; si NO lo podemos verificar, hablaremos de una opinión.

¡Ponte a prueba!

Piensa en un tema que últimamente haya salido en las noticias, o del que hayas hablado mucho con tus amigos/familia. Entra en Google y busca noticias sobre este tema. Encuentra 3 ejemplos de noticias que estén basadas en hechos (información que puedas verificar) y 3 ejemplos de publicaciones de opinión (contenido que NO puedas verificar). Cuando los encuentres, escribe el titular de las publicaciones en las siguientes tablas:
Noticias basadas en HECHOS
Fragmentos basados en OPINIONES 
 
 
 
 
 
 
Ahora, responde a las siguientes preguntas:
  • ¿Qué diferencias has encontrado entre las noticias basadas en hechos y las piezas de opinión?
  • ¿Cómo has detectado que una noticia contenía hechos?
  • ¿Cómo has detectado que un artículo expresaba una opinión?

 

  1. Ponte a prueba!